Penélope cansada de ser referencia
descansa la cabeza en mi falda,
“mi mundo es pequeño” y ella asiente.
Ya he encontrado la cita con la que empezaré el viernes. Es de Leopoldo María Panero, de su Aviso a los civilizados.
“Somos diferentes, sí, somos diferentes. Somos realmente diferentes, radicalmente diferentes, felizmente diferentes. Fundemos pues, sobre las ruinas de aquel hormiguero, nuestra propia sociedad. Reemplacemos el hospital por una extraña comuna. No alguna comuna pacífica o bucólica, que se conforme con estar simplemente al margen, sino por una comuna activa, cotidianamente subversiva, más que revolucionaria. (…) ahora veremos quien era el perseguidor y quien el perseguido. Porque os perseguiremos con la misma saña con que vosotros lo hicisteis, aprovechándonos del laberinto de vuestras apariencias, instalados traidoramente entre vosotros sin que sepáis nunca cual de las marionetas que por allá deambulan mueve ella misma la cuerda. Vosotros que nos educasteis en el terror a la soledad y a la exclusión, sabréis ahora del terror de no estar, nunca jamás, solos.”
Todo por una llamada inesperada. Ubi sunt sin muchas ganas. ¿Cómo éramos a los 14 años? Insensatas. Cada día como si fuera el último. Aturdidas. Todo un mundo para experimentar. Vehementes. Amores lapidarios. Irrefrenables. Pasarlo bien en imperativo. Efusivas. Mis amigas = mi única familia. ¡Sobre todo grunge!
Y aquella smells like teen spirit… Si la escucho ahora: ¡lloro! Venimos al mundo en plena generación X. A los 14 admiramos el misterioso suicidio de nuestro ídolo. Jugábamos a ver quien era más extravagante dentro de la aparatosa indiferencia por TODO. El comunismo ya no entraba en nuestros planes.
Y ahora… Generación X en España
Así me va, así nos va


LÍMITES LENGUAJE MACHISMO PURO Y DURO
En un mismo día he dado con dos tipos que ejercen la violencia simbólica del lenguaje. Un lenguaje históricamente aceptado y visto como natural para algunos.
Uno que dice querer ir de fiesta conmigo, "vámonos de fiesta pues" Pero se enfada cuando repara en que no hay nada que hacer con la femme fatal esa, la poco recatada. Y para insultarme únicamente tiene que echar mano de la lógica patriarcal legitimada. Me llama calientapollas y queda impune.
Sigo expuesta al mismo insulto que reconozco desde pequeña, el lenguaje sigue operando como legitimador de la desigualdad y la violencia, se repite el viejo modelo.
Para que no me insulten tengo que encerrarme en la cocina, es decir, no tener influjo en la vida social . Sino voy directa al prostíbulo, lugar históricamente reservado a la mujer pública. Porque en su imaginario sólo hay dos categorías posibles: la puta o la decente, la del burdel o la de los fogones.
Esto está ahí, es cotidiano. Los cambios culturales tienen que darse en el orden simbólico para que se produzca un cambio real. Para que no se insulte y no se violente sexualmente a niñas, jóvenes, mujeres… trascendamos los límites del lenguaje.
CENTRO COMERCIAL
Tengo que, tengo que, tengo que, tengo que, pero es que tengo que
Tengo que comprar regalos de navidad, por eso voy a un laberinto de tiendas y por un momento me creo la ilusión de la normalidad, incluso creo que tengo que comprarme unos botines de tacón. Pero dura poco, al rato estoy desconcertada porque la gente parece feliz en un centro comercial. Porque asisto a un concentrado de objetos de deseo que no sacian nunca nuestra sed. Voy al Alcampo para comprar queso, me pierdo, hay tanta comida envuelta en plásticos que ya no sé quién soy y qué hago en este lugar siniestro.
Pero tengo que, tengo que…
Presencié un cagatió en la talaia. La condición era que los regalos no fueran comprados, el resultado: regalos más personales, afectivos, divertidos y originales. Yo exploraba las reacciones de la gente con sus regalos, parecía un tipo de vuelta a la niñez.
Tengo que esforzarme por resignificar lo aprendido, porque comprar regalos con dinero no es apasionante. Andar perdidos por centros comerciales buscando siempre algo que es reemplazable, no es normal. Querer llevar tacón para parecer más elegante, más a la moda, más alta, más guapa, etc., no es digno.
Equilibrium es un pastiche pero viéndola me he acordado de algunas historias de Sci-Fi que me han marcado. En Equilibrium la sociedad después de la 3ª guerra mundial decide drogarse para dejar de sentir. Es inquietante la desconfianza que tienen unos de otros cuando se preguntan ¿Can you feel? Y es conmovedor ver a christian bale sintiendo por primera vez cuando deja el prozium –me hipnotizan estas palabrejas-. Bale deja la droga pacificadora de las emociones y llora al ver el amanecer en tetragrammaton, al oír una de beethoven y al acariciar la mano de emily watson.
A los raritos como yo les sonará la historia de Equilibrium, es la misma que en Fahrenheit 451, Mátrix, Un mundo feliz, Blade Runner, 1984, Fantastic Planet... Las sociedades de comodidad absoluta gracias a prótesis imaginables, prohíben la afectividad, la empatía, el arte, para vigilar a la sociedad en tiranías deshumanizadas.
Me sería muy difícil escoger una de estas historias futuristas como mi preferida: Recuerdo que Mad Max me desconcertó por su estética de raves. No escuchamos nuestras alteraciones íntimas, únicamente creemos como verdadero lo que se puede decir con el lenguaje que no es nuestro, como en 1984. En Un mundo Feliz el sexo naturalizado mata el desasosiego que causa la pasión amorosa. Y pensándolo bien… ¿quién quiere sexo sin amor? Los replicantes de Blade Runner también sueñan, y qué elegirías tú si fueras Keanu: Ignorancia y felicidad o conocimiento e infelicidad, Matrix o Sion? Fantastic Planetde un surrealista setentero que imaginaba Oms meditando y haciendo distracciones crueles con los humanos. Fahrenheit 451 es peli de clase de filosofía de instituto. ¡Terriblemente buena! La sociedad de control prohibe los libros, leer equivale a quebrantar la ley porque leer es peligroso, ya me lo imaginaba yo...
Sospecho que los comentarios fatalistas sobre un futuro apocalíptico velan un deseo morboso de que así sea. Además es fácil imaginar que lo peor está por llegar. Y lo peor quizás sea la sutileza (Sion) que sólo nos habilita para observar cínicamente espacios, relaciones, "juegos" sociales como construcciones históricas. Allí donde antes había verdad ahora hay invención, donde antes poesía ahora artefacto.
El sueño de la razón produce monstruos (G.)
UNAS ESPERAS
Nuestras fascinaciones no son definitivas pero por el momento sí definitorias. A mí me fascinan las escenas largas de una película en que se enfoca en primer plano a un personaje que explota por dentro. Y si sus facciones se mueven imperceptiblemente, si sus parpadeos se ralentizan, si la melancolía se dibuja en su expresión, entonces la atracción que ejerce en mí tal visión es desmesurada. ¿Por qué?
¿Por qué me seducen las mujeres que esperan en los cuadros de Hopper?
La muchacha cosiendo me recordó a Penélope veinte años tejiendo y destejiendo con el único placer masoquista de la espera. En la melancolía hay una espera no progresiva, se espera irremediablemente el objeto de amor, perdido para siempre, quizás absurdamente nunca alcanzado. Así entiendo el “Tú no eres quien yo espero” que Serrat pone en boca de la nueva Penélope “con su bolso de color marrón y sus zapatitos de tacón sentada en la estación”.
La desintegración de los vínculos con el mundo, les da a estas espectras encantadoras una levedad, un algo de inefable que las hace distantes, fantasmagóricas, enormemente bellas.
Coixet explica que para el personaje de Ryu en los Mapas de los sonidos de Tokio, se inspiró en una muchacha que trabajaba en un mercado de pescado. Imagino a esa pescadera mutilando los desperdicios del pescado con la mirada ausente de la espera. Porque a la directora la atrapó aquella opacidad de Ryu, la marca borrosa de la tristeza sin motivo evidente.
Mujeres solitarias, íntimas, perseverantes. El deseo las empuja y las sostiene y es así porque su cumplimiento está en continuo aplazamiento. La insatisfacción de su anhelo innombrable, es en verdad el motor de su espera.
Amenaza el objeto de amor que nunca llega..... cuya primera pérdida aún se llora en silencios luminosos.